Que no va de Franco…

Ibi IglesiaMe he permitido aclararlo en el mismo título de esta colaboración, no vaya a ser que al empezar a leer alguien piense que le voy a dar un peñazo con el famoso desentierro. Otra cosa de la que tampoco va es la cuestión de quién debe ostentar la titularidad de los bienes ahora propiedad de la Iglesia católica y otras confesiones religiosas (curiosamente esta última coletilla se omite casi siempre). De lo que va es simplemente de comentar lo que me parece un canto a la inoportunidad amén de una velada amenaza que a mí, tal vez alarmista sin razón, me preocupa seriamente.

                Recientemente el nuncio de la Santa Sede dimitió por razones de edad y se marchó a disfrutar de eso que se llama un merecido descanso. Con tal motivo fue entrevistado por algún medio de comunicación y el hombre, preguntado al respecto, se permitió decir que tal vez habíamos hecho mal en “resucitar” a Franco, por lo que ello pudiera tener de reabrir viejas heridas. Bueno, cuestión de opiniones, desde luego no se puede decir que sea el único que lo piensa, pero… eso sí, en este caso, al ser un representante diplomático provocó una inmediata respuesta del Gobierno por boca de su vicepresidente, la señora Calvo, que lo acusó de injerencia en asuntos internos y no sé cuántas cosas más. A mí la reacción me pareció desmedida, pero ya se sabe que los políticos aprovechan aquello del Pisuerga y Valladolid y teniendo en cuenta que hace unos meses la señora Calvo “quedó como la chata” a raíz de un desmentido de sus palabras que hizo la diplomacia Vaticana, pues… la ocasión la pintan calva.

Hasta ahí vale, no creo que ese comentario sea lo que la vice llamó “saltarse la Ley”, pero vale. Ahora bien, lo que vino a continuación sí que no me parece de recibo. De rondón pasó a decir que el Gobierno quiere equiparar la fiscalidad de la Iglesia católica a la de otros países como Francia o Alemania. Pues muy bien, pero vincular una cosa y la otra sí que suena muy peligroso. Suena a “esta me la pagas”. Suena a decir que tengo el control del BOE y al que discrepe lo enciendo a impuestos ¿Esto qué es?

Verán. En el IBI existen unas exenciones subjetivas en virtud de las cuales, entre otros, los bienes de la Iglesia católica y demás confesiones religiosas están eximidos del impuesto. También lo están, naturalmente, muchos otros bienes propiedad del Estado en sus distintas manifestaciones: carreteras, colegios, cuarteles, parques, aeropuertos, hospitales públicos, dominio público marítimo terrestre, etc. No tendría sentido que el Estado se tributara a sí mismo. Y yo no tengo muy claro si las sesenta y tantas catedrales españolas deberían tributar o no por IBI. Cierto es que la titularidad registral es de la Iglesia, en muchos casos por usucapión, pero su dominio tiene tal cantidad de limitaciones que esa titularidad está bastante restringida. No pueden disponer de ellos y en cambio su mantenimiento es bastante costoso por más que el Estado colabore al mismo.

Y existen dos corrientes de opinión. Una que opina que deben tributar y otra, más efectista, que propone literalmente su expropiación con lo cual nos marcamos un tanto pero, eso sí, entonces no recaudamos porque ya pasan a ser de titularidad pública. Teta y sopa no caben en la boca. En cualquier caso, lo que está claro es que establecer o suprimir un determinado impuesto debe obedecer a razones de necesidad, justicia y equidad pero de ninguna manera puede responder a simpatías, antipatías o colores políticos del llamado a convertirse en sujeto pasivo del impuesto.

Rubén Candela Ramos

Asesor fiscal

 

 

Publicado: Diario Sur | 14-07-2019