Rentas Presuntas

Este Gobierno del que disfrutamos, tras debatir sobre cuestiones inaplazables, tales como el traslado de los restos de Franco o hacer no sé qué con la asignatura de Religión en los Colegios, se aplica a ir lanzando globos sonda acerca de la reforma fiscal que se propone llevar a cabo. Faltaría más, ya lo escribí una vez: un Gobierno sin reforma fiscal es como un jardín sin flores. Y no sé la razón porque al fin y al cabo la reforma fiscal parece una variable continua, no discreta. Cambia día a día, solo que cuando cambia el Gobierno cambia más a fondo.

En los mensajes que se van lanzando hay un factor común: queremos más dinero. Luego ya veremos cómo se materializa eso, pero sepan que vamos a por ustedes y se empieza a hacer anuncios; estudiables algunos, peregrinos los más, pero en particular hay uno que me parece absolutamente rechazable: la propuesta de subir las llamadas imputaciones de rentas inmobiliarias del IRPF al 5%.

Para los no iniciados explico lo que son tales imputaciones. Consisten en que cuando un ciudadano es propietario de un inmueble que no constituye su vivienda habitual, por el simple hecho de poseerlo debe imputar en su declaración de IRPF como “renta presunta” (llaman ellos) un 1,1% de su valor catastral. Es decir, sepa usted que si además de su vivienda de siempre tiene usted el apartamento en la playa, la casita en la sierra o ese piso heredado de sus padres que no consigue quitarse de encima a ningún precio, está usted ganando una pasta por la que debe tributar en renta. Y como digo, les llaman rentas presuntas, yo siempre les he llamado ficticias.

Lo que sucede es que en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles el hecho imponible es precisamente la titularidad del bien, el mero hecho de ser propietario hace que sobre él se devengue el impuesto, lo cual se repite a su vez en el Impuesto sobre el Patrimonio, es decir que ya tenemos una doble imposición sobre un mismo bien y, claro, tener una triple imposición ya canta demasiado, en consecuencia nos inventamos la pamema esa de la renta presunta y como el personal no se entera pues eso, tan amigos.

Pero es que el personal ya se va enterando y si se consuma ese despropósito se va a enterar todavía más. Les pongo un ejemplo. Un pisito con un valor catastral pongamos de 100.000 Euros, no hace falta que sea como el de Pablo Iglesias, hace ahora que un contribuyente deba imputarse una renta ficticia en su declaración de 1.100 Euros y si su tipo marginal (el más alto al que debe tributar en la escala) es por ejemplo del 30% que se aplica a partir de 20.200 Euros, no es precisamente un sueldo de diputado, su cuota a ingresar por este concepto ascendería a 330 Euros y de aplicar el 5% pasaría a ser la módica cifra de 1.500 Euros a pagar, una subida del 354%. Todo un detalle. Que hay rentas, las gravamos. Que no las hay, las inventamos. Así dicen que se las ponían a Fernando VII.

Rubén Candela Ramos

Asesor fiscal