RETOS PARA NUESTRO SISTEMA TRIBUTARIO

Asesores Fiscales- Ruben Candela

Mucho han cambiado los tiempos desde la primera gran  reforma tributaria de la democracia hasta ahora. Sin embargo existían entonces determinadas cuestiones no resueltas y muchas siguen sin resolverse.

 Bueno será, por tanto, revisarlas, máxime cuando acaba de producirse un cambio de Gobierno y es previsible una profunda reforma de nuestro ordenamiento sin linea con la filosofía de los vencedores y en cumplimiento de sus promesas electorales.

             A mi modo de ver, los problemas a solucionar son tanto sustantivos como procedimentales. En materia sustantiva lo más urgente es, a mi juicio, abordar cuanto antes una profunda reforma de los Impuestos sobre Sucesiones y Patrimonio. Con ánimo, muy loable, de proteger a la empresa familiar se introdujo en 1996 un tratamiento en ambos impuestos muy favorecedor para la misma, tratamiento que luego ha sido incluso mejorado en uso de las capacidades normativas de las distintas comunidades autónomas. Y eso está muy bien, pero ha producido el efecto de romper absolutamente el principio de igualdad, ocasionando enormes diferencias en la tributación de distintos tipos de patrimonio, -empresarial y no empresarial- y en la tributación en las distintas comunidades autónomas.  Cierto es que, como tiene reconocido el Tribunal Constitucional, igualdad no es es uniformidad, pero las diferencias son tan notables que algunos sectores doctrinales consideran que la situación ha podido incluso devenir insconstituacional.

Reformas de los impuestos directos por excelencia: IRPF e Impuestos sobre Sociedades. Tal vez la propuesta que más difusión ha alcanzado  haya sido la del tipo único en  IRPF sobre la que reiteradamente se ha venido pidiendo opinión a los profesionales. Pues bien, en mi opinión, hablar sólo de tipo único no es decir nada. La implantación de un tipo único sin más, convertiría el IRPF en un impuesto proporcional en lugar de progresivo, por lo que resulta necesario dotarle de progresividad por otras vías, ya actuando sobre la base, ya sobre la cuota. Por ello la propuesta se complementa con la fijación de unos mínimos exentos –se ha hablado de 10.000 euros más 3.000 por cada hijo- que le harían adquirir esa progresividad. ¿Haría eso el impuesto más equitativo? Está por ver. La propuesta del tipo único la formuló un profesor gales, Atkinsons, hace unos años y, que yo sepa, no ha sido aplicada por ningún país de nuestro entorno, es decir, que parece haber quedado en una meera proposición teórica.  Se argumenta a su favor que simplificaría el impuesto. Entiendo yo que en el largo proceso de liquidación de un impuesto como el IRPF, poca influencia tiene que a la ora de aplicar la tarifa haya que hacer una multiplicación o dos, pero es más, si se queire que el impuesto sea equitativo no puede ser simple. La capacidad economica como base, no se mide sólo por los ingresos que se obtienen; existen determinadas circunstancias que la modulan, edad, minusvalías, asistencia a mayores, etc. que deben ser consideradas pues de lo contrario se estaría tratando de igual forma situaciones distintas. Sométanse, pues, a análisis otras cuestiones más importantes y que no se soportan técnicamente, como los gastos deducibles en rendimientos de capital mobiliario o la imposibilidad de rendimientos negativos en rendimientos de capital inmobiliario, entre otras muchas, pondérense esos otros indicadores moduladores de la capacidad y después apliquen el tipo, único o no, para que la carga de cada contribuyente sea lo más equitativa posible.

Reducción de tipos

En el Impuesto sobre Sociedades también se ha propuesto reducir tipos y eliminar deducción. Esta medida no tiene porqué suponer una bajada de impuestos. Es más bien una redistribución de la carga tributaria. Con el ahorro de la eliminación de las deducciones compensamos la pérdida de recaudación producida por la bajada del tipo. Esto supone tratar a todas las sociedades por igual, independientemente de cuál sea su comportamiento en determinadas cuestiones, tales como I+D, expansión internacional, etc. Café para todos. Es una opción, puesto que determinados sectores opinan que el incentivo fiscal no es determinante para adoptar una decisión, sino que una vez adoptada simplemente se usa como beneficio adicional. En cualquier caso, sí parece necesario soportar muy fundamentalmente la decisión que se tome. Los nuevos países de la Unión tienen un tipo medio en este impuesto del 23,6% frente al 31,7% de a Europa de los 15; en varios de ellos –letonoia, Hungría, Lituania y Cipre- ni llegan al 20% y Estonia exime de gravamen los beneficios no distribuidos. Es posible que sólo el componente fiscal no sea determinante para pensar en viajar, pero si le sumamos diferencias en cargas salariales, adaptación al Protocolo de Kioto, etc…

 Aplicación de los tributos

Y en cuestión de formas, coincidio plenamente con el profesor Tejerizo López cuando dice que “los principales problemas de nuestro sistema tributario se concentran en los procedimientos de aplicación de los tributos”. En primer lugar la lucha contra el auténtico fraude fiscal. Cualquier error cometido por un contribuyente al formular su declaración es considerado como fraude y sancionado sin atender al menor análisis subjetivo del hecho.  Y sin embargo, se habla continuamente de grandes tramas de fraude no investigadas, lo venimos diciendo los asesores hace mucho tiempo y recientemente, sorprendentemente diría yo, también lo han dicho representantes de los inspectores.

                 Se ha dicho por portavoces de una asociacion que agrupa a un gran número de Inspectores de Hacienda que la “Inspección no actúa, ya que se limita a verificar la correción de las declaraciones presentadas por los contribuyentes”. Como digo, eso lo venimos denunciando los asesores desde hace muchísimo tiempo y creemos que tenemos toda la legitimidad para decirlo. Sin embargo, oirlo de la fuente de donde procede resulta sorprendente. Imaginen ustedes a la delantera de un equipo de fútbol que nombra un portavoz y acude a los medios de comunicación a denunciar que no marcan goles. Hombre, eso lo podrán denunciar el entrenador, el presidente del club o la afición, ¡pero los delanteros no!

Pedir explicaciones

Por tanto, ante afirmaciones como esa, alguien debería exigir explicaciones a quien corresponda. ¿Es que hay órdenes expresas de no investigar, que es lo que se insinúa? ¡De quién son las órdenes? ¿o no existen esas órdenes y acaso el sistema retributivo el que hace que (sic) “Sólo investiguen románticos, que no queiren saber nada de baremos de productividad”?

                Estas preguntas no deben quedar sin respuesta. Se extiende entre la ciudadania la idea de que Hacienda somos todos, pero unos más que otros. Si quieren luchar contra el fraude más eficazmente, garanticen que no hay compartimentos estancos, que no hay grupos o individuos que pueden campar a sus anchas ni por las Haciendas vascas ni por las del resto de España y si consiguen hacer calar esa idea habremos dado un buen paso adelante. Con los sistemas sancionadores, el actual y me temo que con el que viene tampoco, no se consigue.

Rubén Candela Ramos

Presidente de la Asociación Española de Asesores Fiscales (AEDAF)

 

Publicado: Expansión/ 27-05-2004