Eufemismos

EufemismosMuy a menudo utilizamos expresiones sin conocer exactamente su significado. No nos paramos a pensar el alcance de ciertas palabras, tal vez para autoconvencernos de que no somos tal o cual cosa. Para ello utilizamos los eufemismos. Se utilizan cuando se pretende usar palabras inofensivas o expresiones para desorientar, evadir, o evitar hacernos conscientes de una realidad cruda y desagradable. Por ejemplo, usamos últimamente la palabra ciudadano porque nos parece más noble que la palabra súbdito. Sin embargo, si analizamos la realidad empiezan a invadirnos las dudas. Súbdito se define como sinónimo de subordinado, dependiente, vasallo, etc., mientras que ciudadano es una persona considerada como miembro de un estado titular de derechos civiles y políticos, sometido a sus leyes naturalmente, pero titular de dichos derechos. Les ruego me permitan un desahogo verbal: ¡Una leche!​

Vivimos en unos Estados en los que existe una supuesta división de poderes que fingimos creernos, porque no es cierta. Un poder legislativo no existente de forma independiente porque las normas las propone el ejecutivo que es el que ostenta la mayoría en las cámaras legislativas, de forma que se aprueban las normas que el ejecutivo propone y no otras. Un poder judicial que supuestamente tiene entre sus funciones controlar el que el ejecutivo cumpla con lo que ordena el legislativo y así es formalmente, pero cuyo gobierno controla el ejecutivo nombrando a sus miembros. Y por si se desmadra en cualquier momento, ya el propio ejecutivo se reserva atribuciones tales como el indulto para corregir posibles salidas de tono. Y el ejecutivo depende de que cada cierto tiempo los “ciudadanos” nos dirijamos a las urnas para emitir un voto, lamentablemente más influido por las apariencias físicas de los candidatos, su capacidad de persuasión, esas promesas electorales que nunca van a ser cumplidas o cualquier otra consideración bastante ajena al sentido común. 

Y si hay áreas en que los distintos ejecutivos pueden mostrar sus diferentes puntos de vista, hay una en la que suelen mostrar bastante unanimidad: la acción de exprimir el bolsillo de los contribuyentes. En ella difieren poco salvo eso sí, en campaña, prometer el oro y el moro. Y observen un detalle común. Rara vez los máximos responsables de los partidos suelen aludir a ella una vez aupados al poder. Parece como si no fuera con ellos. Y en cambio ¿hay quien haya propuesto en serio analizar el trato que las autoridades tributarias dispensan a los “ciudadanos”? Un Consejo de Defensa del Contribuyente más virtual que real ya desde su diseño y hablo con conocimiento de causa puesto que tuve el honor de formar parte del mismo, una Ley de Derechos y Garantías del Contribuyente de vida efímera y poco más. Y cada vez son más las voces que dicen sentirse tratados como súbditos más que como ciudadanos. Pero claro, es quien proporciona “la tela”. Y supongo que ya conocen el chiste: “a mi pulpito ni tocarlo”.

                                                                                          

                                        Rubén Candela Ramos

                                                                                         Asesor fiscal y economista 

 

 

Publicado: 21/04/2019  | Diario Sur | Málaga