Incertidumbre Fiscal

Incertidumbre fiscal La afirmación es tan archi repetida que casi sonroja volverla a utilizar, pero no me resisto a hacerlo: uno de los principales enemigos de la economía es la incertidumbre. ¿Quién consume más allá de lo estrictamente necesario si no sabe si va a cobrar a final de mes? ¿Quién se embarca en comprar bienes de uso duradero si no tiene cierta seguridad en su trabajo? ¿Qué empresa contrata trabajadores indefinidos si no tiene confianza en un mercado estable? ¿Quién toma decisiones de inversiones a largo plazo si no tiene confianza en la estabilidad política y económica del entorno?

En Málaga tenemos un ejemplo muy conocido: el sempiterno tema de los Baños del Carmen ¿Creen ustedes que con el régimen que han concedido a los actuales titulares de la explotación, de renovación de la concesión cada seis meses, van a hacer grandes inversiones o contratar personal fijo? En mi opinión estarían locos.

Pues bien, si algo está sembrando nuestro querido Gobierno en materia fiscal es precisamente eso: incertidumbre. Ya el anterior Gobierno con el señor Montoro al frente del asunto mostró una importante capacidad creativa, por ejemplo en el Impuesto sobre Sociedades. Que no hay beneficio: se crea impidiendo deducir gastos deducibles o limitando su condición de tal, se impide la deducción por deterioros de cartera y no sólo eso, se obliga a revertir los que se hubieran deducido anteriormente. Que hay bases negativas de ejercicios anteriores que nos van a minorar la base de este ejercicio, pues se prohíbe su compensación más allá de ciertos límites y solucionado. Como ven, imaginación no falta con lo cual el mensaje que se está mandando a los mercados es que aquí, ni Dios sabe cuál será el próximo invento.

Si a eso añadimos el circo que está anunciando el actual Gobierno diciendo y desdiciendo, amenazando con una tributación mínima del 15% sobre el resultado contable en el Impuesto sobre Sociedades, con la llamada tasa bancaria ¿Alguien duda de que la pagaríamos los clientes? la subida del impuesto al gasóleo, el aumento de las imputaciones de rentas inmobiliarias en el IRPF y otras muchas lindezas el mensaje que estamos mandando a los mercados es desolador. Puede que el tal mensaje vaya dirigido a sus bases, que sinceramente no sé cuáles son, puesto que siempre suele haber un lema subyacente “Vamos a subir los impuestos a los ricos”, pero llegar está llegando a todos. Parece que últimamente la economía está dando signos de ralentización y me temo que esta forma de actuar puede tener su tanto de culpa en ello.

No jueguen con fuego. Bastante tenemos ya con la incertidumbre política y territorial, que tampoco son capaces de resolver, para añadir también la tributaria. Si tienen algo serio que decir díganlo, pero si no es así calladitos están más guapos.

Rubén Candela Ramos

Asesor fiscal.