Diecisiete Agencias Tributarias

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Me llamó muy mucho la atención leyendo el suplemento Aniversario del Diario Malaga Hoy que los 365 malagueños a quienes se preguntó qué les preocupaba o qué esperaban de la Málaga del futuro se preocupaban de temas tan baladíes como limpieza, tráfico, seguridad, infraestructuras etc. y ni uno sólo mostraba su preocupación por saber cómo va lo de las Agencias Tributarias Autonómicas ¡con lo transcendental que es el asunto! Perdonen la ironía, pero sólo es la constatación de que ciudadanos y políticos parece, a veces, que vivamos en mundos distintos. Nosotros preocupados por los atascos y de pronto va un político y pregona la urgencia de abordar un debate sobre la conveniencia de constituir una comisión que analice las bases en que debería fundamentarse el acuerdo previo que necesariamente deberá preceder a la decisión de constituir una agencia regional de fomento de la exportación de rabillos de pasa. En adelante ARFEXRAPASA.

Y cuando lo oyes te quedas con la sensación de haberte perdido algo. ¡Pues no había caído! Te dices. Claro que a renglón seguido el mismo político u otro de su cuerda se ofrece desinteresadamente para presidir ARFEXRAPASA y la cosa toma forma. Y el ciudadano sonríe y piensa: ¡Bueno, mientras no enreden demasiado…!

El problema es cuando la ARFEXRAPASA de turno sirva sólo para enredar. Vamos a un caso concreto. A partir del cambio de gobierno han venido apareciendo, cada vez con más fuerza, peticiones por parte de ciertas Comunidades Autónomas de contar con una Agencia Tributaria propia. Al principio, pensamos que era solo una “boutade”, pero cuando el propio Ministro de Hacienda declara que el Gobierno regulará por ley la creación de agencias tributarias en las Comunidades, quienes vivimos el mundo de lo tributario no podemos evitar un cierto estremecimiento. Verán por qué. Quienes me hayan leído en otras ocasiones saben que he sido siempre -y pienso seguir siéndolo- muy crítico con la AEAT. Y ello porque entiendo que es un derecho de todo ciudadano exigir a las Administraciones Públicas el mayor grado de eficiencia, máxime en materia tributaria donde cualquier error del contribuyente es perseguido y sancionado de forma implacable. ¡Qué menos que exigir simetría a la parte contraria! Pero dicho esto debo añadir que, aunque le quede mucho por andar, la AEAT es una de las instituciones del Estado que mejor funciona: gestiona muchos millones de declaraciones de forma impensable hace pocos años; ha aumentado exponencialmente los servicios a los contribuyentes: programa PADRE, borradores de IRPF, etc. Y ahora ¿qué se supone que ganaría la sociedad con Agencias Autonómicas? ¿qué beneficios percibiría el ciudadano de tal descentralización?  Sinceramente no alcanzo a ver ninguno y sí percibo riesgos muy preocupantes.

En principio y, como mínimo, un importante aumento del gasto público. Es obvio que las Agencias catalana, gallega o andaluza no iban a permitir que desde fuera de Cataluña, Galicia o Andalucía se trazaran sus líneas maestras, se diseñaran sus planes de inspección, se controlara su recaudación, etc. con lo cual, aunque se aprovechara la actual estructura de base, los órganos directivos se podrían multiplicar por diecisiete. Eso sin contar el necesario órgano de coordinación que debería crearse para que las 17 Agencias no fueran “por libre”. Actualmente, con una sola, hay graves problemas de coordinación con los órganos de gestión de las Comunidades, que generan serios conflictos en ciertos supuestos donde existen dudas acerca de cual es el tributo aplicable, fundamentalmente IVA o ITP. No quiero pensar lo que pasaría si se trasladara a las Comunidades la gestión de todo el sistema tributario. ¿Imaginan la delicia del contribuyente con residencia habitual en una comunidad y núcleo de actividades económicas en otra, siendo perseguido por ambas para atraer la residencia fiscal a una u otra? Podíamos añadir muchos otros inconvenientes y en cuanto a ventajas ¿pueden citarme algunas? Pidamos que en caso de cesión de competencias, tanto en el cedente como en los cesionarios prime exclusivamente la noción de servicio público, no la mera ambición de tener una ARFEXRAPASA que presidir.

Rubén Candela Ramos

Presidente de la Asociación Española de Asesores Fiscales

Publicado en mayo de 2005

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