Las Placas

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No sé a ustedes, pero a mí me ha llegado por muy distintas vías una comunicación que, al parecer, se ha hecho eso que hoy se llama “viral” con bastante rapidez. Se trata de una comunicación enviada por el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades que a su vez gestiona un Observatorio de la Imagen de las Mujeres a una empresa que vende unas placas que se colocan en las puertas de los dormitorios de chicos y chicas con diversos lemas, tales como “Aquí vive un pirata”, o bien “Aquí vive la reina de la casa”. Según la comunicación, tales contenidos “contribuyen a fortalecer los estereotipos de género” y, por tanto, lanzan un aviso a navegantes a fin de corregir el entuerto.

Empiezo por el principio. A mí la comunicación me parece una estupidez de tamaño estratosférico. Estamos llegando a niveles impensables. Pensar que colocar una de estas plaquitas en la puerta del dormitorio va a condicionar el desarrollo futuro de nuestros retoños en uno u otro sentido me parece, como digo, totalmente estúpido. En mi vida diaria y profesional estoy viendo día a día tantos catedráticos como catedráticas, tantas o más mujeres jueces que hombres, no digamos médicas. He sido atendido por multitud de ellas en mis, por desgracia cada vez más frecuentes, visitas a ambulatorios o centros hospitalarios. Y en otros ámbitos, cada vez veo más mujeres formar como miembros del Ejército, de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y en fin de sectores tradicionalmente reservados al hombre, mientras que también es notoria la presencia masculina  en otros  feudos tradicionalmente ocupados por la mujer: verbi gratia, cocina y costura.

¿En actuaciones como ésta gasta el Ministerio de Igualdad los 180 millones de Euros que tiene asignados en los Presupuestos Generales del Estado? ¿A este nivel llega la vigilancia a que se nos tiene sometidos? ¿De veras creen los responsables de este Observatorio que esto es lo mejor que pueden hacer para lograr esa igualdad tan apetecida? Bueno, los méritos de la titular del Ministerio son sobradamente conocidos. La directora del Instituto de la Mujer tiene como currículum exclusivamente el ser “una política y activista española a favor de los derechos LGBTI.” Que tampoco está mal.

Y lo que más me preocupa es la frase con que cierra el escrito: “quedo a la espera de su respuesta” ¿De su respuesta” ¿De qué respuesta? ¿Ha formulado usted alguna pregunta? ¿Ha efectuado usted algún requerimiento al amparo de lo dispuesto en la Ley de Procedimiento Administrativo o cualquier otra de las docenas de normas que tienen a su disposición? Porque suena a insinuación peligrosa. Si yo fuera el gerente de la empresa aludida mi respuesta sería clara. Mire, señora, yo vendo lo que la gente compra, si le gusta bien y si no también. Y si piensa que debe prohibirlo, hágalo, pero eso sí, explíqueme porqué, ya que los creemos en el Estado de Derecho, con mayúsculas, somos muy tiquismiquis ¿sabe?

 

 

Rubén Candela Ramos

Asesor fiscal| Economista

 

Publicado: Diario Sur |28-06-2020

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