Promesas electorales

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El ejercicio del poder requiere grandes dosis de prudencia, porque, si bien es cierto que la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero, no es menos cierto que esa verdad será percibida de muy distinto modo según de donde provenga.

Con todos mis respetos para la formación, no creo que muchos accionistas de bancos se asustaran si oyeran en boca de representantes de Izquierda Unida un anuncio de nacionalizar la banca si llegara al poder, pero si el anuncio viniera de uno de los partidos con posibilidades reales de “tocar bola”, el efecto podría ser sustancialmente distinto.

Es por ello que lejos de lo que, en ocasiones, se está haciendo, los gobernantes, en especial los de más alto nivel, ministros pongo por caso, deberían huir escrupulosamente del titular fácil, puesto que el común de la ciudadanía, puede considerar que esas afirmaciones vienen de Agamenón y no de un porquero cualquiera.

Tengo entendido que fue un error, pero he esperado serenamente ver un desmentido y, si se ha producido, yo no he acertado a encontrarlo. El pasado 29 de agosto, un diario del grupo Vocento (SUR de Málaga), grupo con un elevado número de lectores, publicaba a través de agencias unas supuestas declaraciones de la señora ministra de Vivienda en la que se hablaba de diversas medidas en estudio para abaratar la misma.

Una de las que decía que estaba en estudio era (sic): “Se baraja suprimir el IVA en la compra de una vivienda de segunda mano”. Estaría bien, muy bien y además sería una medida barata, puesto que es un impuesto que no existe, la segunda transmisión de edificaciones está exenta de IVA, es decir, coste para el Tesoro, cero patatero y como oferta electoral vende bastante.

Repito, salvo que se trate de un error demuestra una ignorancia imperdonable. Si no se sabe de algo, se calla, pero no se corre el riesgo de quedar en paños menores a la caza del titular. Y si se trata de un error y no se ha corregido, tal vez por no querer airearlo más de la cuenta, me parece una irresponsabilidad. ¿Qué efecto puede tener sobre el mercado inmobiliario semejante anuncio, cuando aquel que está pensando en adquirir una vivienda crea que en unos meses, el precio va a bajar un 7%? ¿Se imagina alguien el efecto sobre las ventas de automóviles si se anunciara ahora que desaparece el Impuesto de matriculación a partir de 2008? ¿O si se anunciara anticipadamente la devaluación de una moneda?

Y el otro gran anuncio de la señora ministra, este sí matizado al día siguiente desde Economía, diciendo que estaba “en estudio”, era recuperar las desgravaciones fiscales a los alquileres. Actuaciones posteriores parecen abundar en esta idea. Y a mí me parece bien, pero no tiene mérito porque ya me parecía bien antes. Siempre he defendido la idea de que el IRPF no debe simplificarse en exceso, porque cuanto más simple sea, peor se habrá medido la capacidad económica del sujeto contribuyente, que es el parámetro en base al que se debe contribuir. Lo que no me parece bien es la falta de modelo. Durante la primera parte de la legislatura, desde Moncloa se estuvo martilleando con la famosa “maraña de deducciones”, diciendo que había que eliminarlas, prácticamente todas y ahora, a renglón casi seguido, con una Ley aprobada que todavía no ha dado a luz sus primeras autoliquidaciones, ya se está volviendo sobre lo andado. Si esto da seguridad a los operadores económicos, que venga Dios y lo vea.

Rubén Candela

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